martes, 11 de octubre de 2011

0223

Demasiados nombres desconocidos,
muchas mentes en qué pensar,
tantas canciones sin escuchar,
y tanto arte sin amar.
            Sueño la lejanía, la voz,
            el suspiro,
            sueño el nombre.

Imaginé que su nombre aparecía.
            Una letra por vez, tantas veces.
            Una letra a la vez.
            Rozando las cuerdas de mi guitarra
            o esbozando algún poema,
            mirándome cuando duermo.
            Imaginé su nombre.

Se formaba en un pentagrama.

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