miércoles, 12 de octubre de 2011

Historia

En el refugio nocturno
Los ángeles se dispersan
Belcebú baja la guardia
Y se declara una tregua en el mundo.

La sangre vertida en dos grandes rocas
Sueña sueños de lejanía.
Las falanges famélicas exudan temor,
La esperanza de miles de cascos
Es apuñalada por el fuego combativo
De aquellos licores sedientos de impunidad,
Sedientos de ojos jóvenes y tristes.

El enemigo también cae por
Las manos de acero propias y
También por las manos vírgenes.

El recuerdo se hace lamento
El lamento se hace agonía
Y la agonía es vencida por la muerte.

Sus muertes no lograron conquistar
El pueblo que tan fervoroso pedía
Por los corazones piratas, por los corazones hermanos.

La estúpida indolencia
El soberbio arraigo de los represores
Convierte la historia en puñales de una bandera
Una bandera teñida de masacre

La tregua se quiebra,
Los lamentos se tornan gritos de ira y ayuda
El sol seca la esperanza vertida en la sangre

La guerra nunca termina.


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